Casas tubo: la obsesión vertical de Vietnam
¿Por qué todas las casas son estrechas y estiradas?

Hoy nos metemos de lleno en una curiosidad arquitectónica y visual singular de este país: ¿Cómo es posible que las casas sean tan estrechas, e infinitamente largas?
Pasear por Hanói o Saigón es una experiencia vertical. Te parás frente a una fachada de apenas 3 metros de ancho y, cuando levantas la mirada, ves tres, cuatro o cinco pisos apilados hacia arriba.
Para un occidental, acostumbrado a los bloques de pisos con anchos de fachada de todo tipo o a los chalets con jardín, esto parece una locura de diseño. Aunque he de decir que sí, me recuerda a algo: a las casas tradicionales de mi Holanda natal, esas que puedes encontrar sobre los canales de Ámsterdam. Y sus orígenes son similares.
Pero en Vietnam, la Nhà ống (casa tubo) es el estándar de vida. Y como todo, tiene su explicación.
El Impuesto de Fachada
Para entender cómo nació este paisaje urbano, tenemos que viajar en el tiempo hasta la Dinastía Nguyễn y, más tarde, a la época del colonialismo francés.
Resulta que a los gobernantes de la época se les ocurrió una idea curiosa para recaudar dinero: calcular los impuestos de la vivienda basándose exclusivamente en los metros que medía la fachada que daba a la calle, en lugar de los metros cuadrados totales del terreno.

¿Qué hicieron los comerciantes vietnamitas? Comprar terrenos estirados.
La fórmula matemática del ahorro: Compraban parcelas ultra estrechas —muchas veces de entre 2,5 y 5 metros de ancho— pero estiraban la propiedad hacia dentro todo lo que podían, llegando a profundidades de entre 20 y 60 metros.
Reducir la fachada al mínimo era la estrategia financiera perfecta para pagar dos duros de impuestos y, a la vez, tener una casa enorme escondida detrás.
Los arrozales
Pero la culpa no es solo de los impuestos franceses, hay otro aspecto a considerar y se remonta a los campos de cultivo tradicionales.
En la cultura del cultivo de arroz inundado, el acceso al agua lo es todo. Si las parcelas agrícolas del pueblo hubieran sido cuadradas, solo tres o cuatro labradores habrían tenido acceso directo a los canales de riego o ríos principales.
Para que el reparto fuera justo, en la medida de lo posible los pueblos dividían la tierra en tiras larguísimas (mảnh ruộng). Así, toda la comunidad podía alinearse a lo largo del canal, asegurando que cada familia tuviera su “boca de entrada” para inundar y drenar sus campos.
Cuando llegó la colonización francesa y los registros de propiedad se formalizaron, este diseño geométrico se quedó grabado a fuego. Décadas más tarde, cuando el éxodo rural vació los campos y llenó las ciudades se recalificaban terrenos agrícolas a las afueras de las ciudades para construir viviendas, se sigue cortando el suelo en las mismas tiras finas para que el máximo número de parcelas toque la nueva carretera asfaltada.
El reflejo holandés
Y en esto está el paralelismo con las casas de canal holandesas, los Grachtenpand, donde en el siglo XVII los impuestos se pagaban en base a la cantidad de fachada que daba al canal. En un caso como vía de acceso a la autopista fluvial y en el otro al acceso del agua de regadío. Lugares y épocas diferentes con soluciones similares. Me fascina ver este tipo de coincidencias.
Un rascacielos para toda la familia (y el negocio)
En una casa tubo normal de unos 25 metros cuadrados de base, el espacio no se destruye, se redistribuye hacia arriba. Y este diseño encaja a la perfección con dos pilares de la vida vietnamita: la familia multitarget y el comercio.
Por un lado, en Vietnam es muy común que varias generaciones compartan el mismo techo. Para evitar que la convivencia se convierta en una guerra mundial, la casa tubo ofrece una solución brillante: un piso para cada generación. Cada planta funciona como un microapartamento con su habitación y baño, garantizando la privacidad. ¿Los abuelos? Siempre abajo del todo, para ahorrarles las escaleras.
Por otro lado, está el gen emprendedor local. Los vietnamitas son los reyes de la optimización del espacio. La planta baja de una casa tubo casi nunca es solo un salón; es un lienzo en blanco para montar un negocio improvisado. Abres las puertas de par en par a la acera y ¡listo!: ya tienes una tienda de chuches, una cafetería, un taller de motos o una zapatería o un restaurante. Vivir y trabajar en el mismo sitio ahorra alquileres y dinamiza la economía familiar.

Debido a la escasez de espacio, muchas viviendas de nueva construcción repiten el mismo patrón de siempre: una entrada directa desde la calle al salón, con la cocina-comedor al fondo y la escalera actuando como elemento divisor. (Reportaje completo de esta casa aquí)
No todo es perfecto
Vivir en un espagueti de hormigón también tiene su letra pequeña. El día a día en una casa tubo implica:
Piernas de acero: Te vas a hartar de subir y bajar escaleras. Muchas escaleras.
Vivir a oscuras: Al estar pegadas lateralmente con los vecinos, no hay ventanas a los lados. La luz natural solo entra por el frente, por la espalda (si hay suerte) o por pequeños tragaluces interiores. A mí el no contar con luz natural y buena ventilación en el medio me mata. Doy gracias a los patios de luces y de manzana que hay en España, qué seríamos sin ellos.
Ruido compartido: Las paredes son delgadas y el bullicio de la calle o la televisión del vecino se convierten en la banda sonora de tu casa. Aunque un buen aislamiento tampoco te va a salvar de la sesión de karaoke en la acera de enfrente :)

Casas de Saigón - Foto de Peter Nguyen
El triunfo de la flexibilidad
Al igual que nuestras queridas sillitas de plástico, la casa tubo es el reflejo exacto de la mentalidad vietnamita: ingenio, flexibilidad y una capacidad asombrosa para exprimir al máximo los recursos disponibles.
No serán las casas más grandiosas del mundo, pero en un país hiperdenso donde el suelo cotiza a precio de oro, es una solución arquitectónica inteligente, con historia y personalidad.
La próxima vez que vengas y veas un edificio de cinco pisos que parece un bloque de Jenga a punto de caer, ya te sabes el truco. Eso sí, si te invitan a cenar a una casa que mida el doble de ancho de lo normal, ya sabes lo más seguro es que manejan mucho billete 💵😉.
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