«Tu país es tan barato» es una frase que alguna vez le dije a un vietnamita. Con el tiempo me di cuenta de mi falta de tacto y de conexión con la realidad. Porque la vida en general no es barata para ellos. Sí, es verdad que el coste de las cosas en Vietnam a día de hoy es menor que en otros países del Sudeste Asiático. ¿Pero eso lo hace un lugar asequible? ¿En relación con qué? En comparación con lo que uno gana en España, sí, es barato. ¿Pero lo es en relación con el poder adquisitivo local?
Puedo decir a día de hoy que España está cara. Los precios que veo últimamente me parecen insostenibles para lo que se gana de media en el país. En especial por la inflación generalizada, incremento de impuestos y la casi nula subida de sueldos en 20 años. Es normal que la gente desee salir a buscar nuevas oportunidades, encontrar un lugar donde puedan vivir mejor, es parte del instinto humano.
Sin embargo, España sigue siendo económica para gente de otras naciones; era una ganga hace décadas y aún hoy, con sus salarios, les parece regalada. Frecuentemente veo en redes sociales cómo nos tiramos a la yugular de un irlandés o de personas de otras nacionalidades cuando publican un vídeo felices mostrando lo barata que es su nueva ciudad. Entiendo tanto su felicidad como la frustración de los locales.
Ganar un buen sueldo en un país y gastarlo en otro «más económico» se conoce como geo-arbitraje. El auge del trabajo remoto desde la pandemia ha llevado a millones de personas a emigrar a destinos donde dejan de ir con el agua al cuello. Jubilados del primer mundo llevaban ya mucho tiempo haciendo esto para que su pensión les cundiera más.
No vamos a negar que a todos nos gusta que, casi por arte de magia, nuestro poder adquisitivo se multiplique. Pasar de comer en segunda línea porque los chiringuitos te parecen carísimos a estar pidiendo pescado salvaje a la brasa en la mejor cala de Bali. O pasar de ir sumando mentalmente lo que echas al carrito de la compra para no pasarte del presupuesto a tirar al carro todo lo que se te antoje. Pues es inevitable sonreír y sentirte liberado, aunque solo sea por unos días o una temporada.
En una publicación anterior «9 Motivos para Lanzar tu Proyecto desde Saigón - Guía de Guerrilla» en el punto 5 “Coste de vida” destaco la ventaja que ofrece el geo-arbitraje.
El peligro está en llegar a creerte más especial o importante que las personas que te rodean, cayendo en los mismos comportamientos que tú mismo deploras cuando los ves en tu país. Sigues siendo la misma persona; no lo olvides nunca. Respeta a todo el mundo como te gustaría que te respetaran a ti.
También existe el riesgo de irte al polo opuesto: el de esos travel influencers «bondadosos» que le compran un cuenco de Pho de 2 € a un local solo para grabarlo y subirlo a Instagram. Dar para recibir likes no es altruismo. Tampoco es bueno ir por el mundo mirando a los demás como a una nación de «pobrecitos», porque la realidad no es esa.
Admito que sé poco de datos macroeconómicos o de por qué unas monedas son más fuertes que otras. Me puedes explicar lo que quieras, pero sigo sin entender por qué alguien que se esfuerza lo mismo que tú, desempeñando el mismo trabajo y con las mismas horas, no tiene tu mismo poder adquisitivo ni tus mismas oportunidades. Es terriblemente injusto, a la vez que puede resultar ventajoso, una contradicción más del mundo en el que vivimos.
Depende ¿de qué depende?
De según como se mire, todo depende
(Canción) Jarabe de Palo 1998
Sueldo medio vs precio medio
Actualmente en Vietnam hay una clase media creciente que gana muy por encima del salario medio y tiene una excelente calidad de vida, quizá mejor que la tuya en tu país natal. Conozco a ingenieros que prefirieron quedarse o regresar a Vietnam porque, aunque su sueldo pudiera ser mayor en euros o dólares en el extranjero, al sopesar ingresos, impuestos y coste de vida no había tanta diferencia y preferían estar cerca de su familia. En Vietnam la clase media está en plena expansión, a diferencia de España, donde está en contracción, cada vez nos cuesta más llegar a fin de mes con nuestros ingresos.
Hoy he querido hacer un ejercicio que nunca había hecho para tener un poco de perspectiva sobre el coste real de la vida. He tomado datos de Numbeo cruzando el salario medio neto de tres ciudades: Dublín, Barcelona y Ho Chi Minh. Elegí Dublín para tener una referencia europea con salarios altos dentro de la zona euro. Cruzo varios costes de la vida diaria en las tres ciudades para comparar no solo los precios, sino el porcentaje que suponen sobre el salario medio local.
Numbeo no es exacto, ya que recopila datos aportados por los propios usuarios de la página, personas que acceden a contenidos en inglés y se desenvuelven bien en internet. Sospecho que tiende a inclinarse hacia hábitos y preferencias de inmigrantes y nómadas digitales que son más elevados que los de la población media local (además de que estos perfiles pueden terminar pagando más por algunos servicios debido a un oculto impuesto «guiri»). Así que debemos tomar estos números con cautela.

Lo que nos dicen los datos sobre Ho Chi Minh
El alquiler es prohibitivo: Alquilar un piso de una habitación en el centro de Ho Chi Minh supone un 115% del salario medio.
Los básicos cuestan más esfuerzo: Un kilo de pollo o una docena de huevos en Ho Chi Minh parecen una ganga en euros. Sin embargo, en proporción al sueldo, a un vietnamita le cuesta el doble de esfuerzo comprar la comida básica que a alguien en Barcelona o Dublín. Lo mismo pasa con la gasolina o la tarifa del móvil.
Comer fuera (calle vs. restaurante): Un plato en un puesto económico de calle representa solo un 0,39% del sueldo en Vietnam (más accesible que el 0,75% de Barcelona). Pero en cuanto pasas a un restaurante medio o a salir a cenar, el impacto en el bolsillo local se dispara por encima del de las ciudades europeas.
El gimnasio y el ocio: Apuntarse a un gimnasio en Ho Chi Minh se come casi un 5% del sueldo mensual. Lo que para un europeo es un gasto rutinario de bienestar, para el sueldo medio vietnamita representa un pequeño lujo.
Regresando al comentario con el que arrancamos este post —«tu país es tan barato»—, casi todos los gastos básicos devoran un porcentaje mucho mayor del sueldo de un vietnamita que el de un europeo. Para quien vive y trabaja aquí con un sueldo medio local, la vida es bastante cara. Barcelona también es barata para alguien de Dublín.
Echar un vistazo a estos números ayuda a poner las cosas en su sitio y a entender el valor real en contexto. Cuánto cuestan las cosas no depende del número en la etiqueta, sino del esfuerzo y el tiempo que le cuesta a cada persona ganarlo.
La próxima vez que visites un país y sientas la tentación de decir lo barato que es todo, recuerda que es posible que esa abundancia hable más de tu propio provilegio que las condiciones del lugar.
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Trabajo en España, pero voy a Vietnam por curro… me pareció interesantísimo el artículo! Gracias 🙏
No conocía el término "geo-arbitraje", pero sí la realidad. Lamentablemente tiene un impacto bastante negativo en las economías locales. Me da curiosidad Vietnam y es uno de los países que me gustaría conocer en algún momento. Por ahora no le encuentro la vuelta con la diferencia horaria (mi marido y yo trabajamos mayormente para Argentina). Gracias por este texto. Seguiré leyendo otros para enterarme de más cosas.