9 Razones para Lanzar tu Proyecto Digital desde Saigón - Guía de Guerrilla
Si eres nómada o simplemente te planteas pasar unos meses en el país, esta guía también es para ti.
En enero de 2024 partí de Barcelona con una mochila de 40 litros rumbo a Kuala Lumpur para, después de unos días, saltar a Saigón. Fui con un propósito: arrancar una startup desde allí junto a talento local. Un año atrás tuve la oportunidad de pasar unos días en la ciudad y descubrí una escena del software súper dinámica.
Saigón es una locura, es muy ruidosa, muy caótica y a la vez es pura energía. Es un lugar que te contagia con su vibra, a pesar del calor húmedo sofocante. No es un sitio para vivir a largo plazo, por lo menos para mí. Pero desde luego es un lugar ideal para echar a andar tu proyecto.
Si tuviera que resumirlo en un tuit, sería por coste, talento local, energía y la locura de cafeterías que tienen para trabajar tranquilamente.
Si estás pensando en mandar a paseo la oficina y montar tu proyecto, saca papel y boli. Estas son las 9 razones de por qué Vietnam, y sobre todo Saigón:
1. 💻 El Talento: Y la escena local
El nivel de los ingenieros de software aquí es altísimo y hay un montón (tienes una radiografía completa aquí). También hay gente preparadísima en marketing, fotografía, diseño, edición de vídeo, etc.
Trabajar con locales es de lo mejor: no solo por calidad y coste, sino también por aportar a este gran país. Hay una masa de jóvenes súper preparados con unas ganas de comerse el mundo que asustan. Y si te asocias con alguien, ¡mejor que mejor!
Ahora bien, si te vas a pasar el tiempo alojándote en barrios de extranjeros, almorzando tostadas con aguacate y tomando cerveza artesanal, no vas a conocer a esta gente. Conocerás a otros extranjeros, que está bien, pero no conectarás con el país.
Lo que tienes que hacer: Ve a cafeterías locales, come local y apúntate a talleres, conferencias y charlas (hay un montón). Únete a grupos de Pickleball o de Bádminton.
Lo que NO tienes que hacer: Ir a baños de hielo o sesiones de Ecstatic Dance. Eso es para los Tây (los guiris, grupo en el que estás incluido).
Ve a charlas de tecnología que sean 100 % en vietnamita. Quédate con cara de bobo, sí. Estás fuera de tu zona de confort, no te enterarás de nada, pero en cuanto termine la charla, lo más seguro es que alguien se acerque a hablar contigo. Ahí ocurre la magia.
A mi gran amigo y cofundador, Dylan, lo conocí en un meetup de programadores en Saigón (Build Station), en una cafetería cualquiera del barrio de Phu Nhuan.
2. ☕ Cafeterías: La verdadera oficina
Para mí, esto marca la diferencia con el resto del Sudeste Asiático. Hay coworkings buenísimos, y también Hubs públicos en las grandes ciudades (muy recomendables para no gastar un duro y conectar con talento local).
Pero lo mejor es la cultura de las cafeterías.
Aquí no está mal visto pedir un café y quedarte tres horas con el portátil. Al contrario: muchísimos locales están diseñados considerando que irás allí a trabajar o estudiar. El nivel arquitectónico y de interiorismo está a otro nivel (se viene post exclusivo de esto).
Son entornos ultra inspiradores. ¿Que te has aburrido del estilo almacén industrial del siglo XIX? Pues por la tarde te vas a currar a una cafetería que parece una selva, con su cascada y sus loros. Tienes de todo por lo que cuesta un café increíble: entre $1 y $3. No conozco un país igual en esto.

3. 🛵 Seguridad: Dejar el portátil en la mesa para ir al baño
Vietnam es un país sumamente seguro. Cuando llegué a Saigón, los locales me alertaban: “Cuidado con los tirones desde las motos”. Estuve la mayor parte del 2024 allí y jamás me pasó nada, ni lo vi.
Viniendo de vivir en Barcelona, donde hoy en día sales a la calle en modo alerta alfa, da gusto moverse por Saigón y por el país en general. Estás en una cafetería y puedes dejar tus cosas encima de la mesa mientras vas al lavabo (ojo, no lo estoy recomendando, que nos conocemos), pero es algo impensable a día de hoy en muchas ciudades europeas.
Dato curioso: Los lugares donde ando con más cuidado son los que frecuentan turistas o residentes occidentales. Hay que andar con ojo... pero con ellos.
4. 🌐 Internet
El servicio es bastante bueno. No tengo mucho más que aportar aquí, pero como nos pasamos la vida pegados a una pantalla picando teclas, es un dato crucial: no vas a sufrir por la conexión.
5. 💵 Coste de vida: Elige tu propio juego
Este es el plato fuerte. El coste de vida es muy bajo, incluso comparado con otros países de la zona. Alojamiento, comida, transporte... todo acompaña. Es verdad que zonas muy frecuentadas por extranjeros, como Da Nang, están subiendo mucho de precio, pero por lo general se vive muy bien.
Dar una cifra exacta es difícil porque depende de la temporada y de lo fino que seas, pero para que te hagas una idea de gasto mensual:
Presupuesto mensual - Modo de vida:
- Guerrilla $400 - $600 (Yo 🙋♂️)
- Suelto $600 - $1000
- Lux +$1000
Como en todas partes, cuanto más te alejes del centro de las grandes ciudades, más barato es.
6. 🍜 La comida: Hielo sin miedo y cero fritangas
Comer aquí es una gozada. Es sano, variado, ligero y con muchísimo verde. En Malasia o Indonesia la gastronomía se me hace pesada con los días por el exceso de especias y frituras; aquí no.
En dos años en Vietnam no he tenido ni una sola intoxicación alimentaria fuerte. Quizá sea suerte, pero en general puedes tomar bebidas con hielo sin miedo a pasar tres días en el baño, algo que en otros países es un deporte de riesgo.
Día de diario: Un Phở espectacular en la calle por $1.
Día de celebrar el MVP: Un restaurante top por $10-$20.
Si te cansas, hay comida japonesa, coreana e italiana a patadas. Eso sí, si buscas un restaurante español, un asador argentino o fusión latina, prepárate porque eso ya te va a picar un poco más en el bolsillo.

Tengo un post sobre la historia de esas sillitas de plástico ☝️, por si te interesa haz clic aquí.
7. 🐒 Sanidad: El ataque del mono y los $160
Olvídate de las historias de terror que se escuchan de Tailandia o Indonesia, donde la gente termina pagando miles de dólares por pasar por el hospital. A mí me atacó un mono en Da Nang. Fue un arañazo de nada, pero oye, mejor no jugar a la ruleta rusa. Y no, no le di de comer, solo se quiso quedar con mi moto.
Fui al hospital privado esperando una factura desorbitada. ¿El resultado? Consultas, un sérum y cinco vacunas administradas a lo largo de un par de meses por un total de unos $160. Los hospitales privados son buenos, eficientes y el coste es muy asumible. ¡Igualmente, ten un seguro!
8. 🗺️ El País y los Visa Runs
A nivel turístico, Vietnam es una pasada. Tienes escapadas de ciudad, playa o montaña a tiro de piedra. Tiene esa mezcla tropical y oriental que lo hace único. Además, siendo un país en pleno crecimiento, se ve poca pobreza extrema y no hay una disparidad bestial entre ricos y pobres, lo cual es de agradecer.
Cada 90 días te toca hacer un visa run, y tienes destinos fascinantes como Bangkok, Kuala Lumpur, Singapur o Hong Kong por aire, o Laos y Camboya por tierra.
Desde Saigón el visa run más rápido y económico: Hay autobuses a la frontera terrestre con Camboya, tardas una mañana en hacer el trámite.
Coste: $8 en buses, $35 el visado de Camboya. Sin coste adicional si vas cada 45 días, con visado de 90 días suma $80 más.
9. ❤️ El calor humano y la honestidad
Los vietnamitas y sobre todo los saigonitas son encantadores, atentos y, hasta la fecha, muy honestos. Saigón me recuerda a Madrid, en el sentido de que está lleno de gente que ha emigrado de todas las esquinas del país y se siente como un pueblo grande.
Obviamente, tu actitud influye en cómo te trata la gente, pero os cuento tres anécdotas reales de por qué me quito el... sombrero con ellos:
El viaje en Grab: Recién llegado a Saigón, me subí a una moto de Grab. La carrera eran 40.000 dongs. Le di los billetes y me fui caminando. El chaval me llamó a gritos para mostrarme que le había dado dos billetes de 200.000 en vez de dos de 20.000. Se lo pensó, seguro, porque eso era un día entero de trabajo para él. Pero me los devolvió.
El drama del portátil: Se me estropeó el ordenador. Para mí, el fin del mundo. Estaba a merced de lo que me quisieran cobrar en el taller técnico. Lo revisaron: solo tenía polvo. Lo limpiaron y no me quisieron cobrar nada.
El médico dominical: Llegar a urgencias un domingo y que el médico me diga: “Estate tranquilo, vuelve mañana por la mañana y así no te tengo que cobrar la tarifa de urgencias, que hoy es más cara”.
Seguro que alguien ha tenido malas experiencias, pero yo no puedo decir ni una palabra mala.
Para hacer amigos locales, olvídate de los grupos de Facebook de expatriados. Los vietnamitas, por lo general son algo vergonzosos al principio; se sienten mucho más cómodos si juegas en su terreno.
En resumen
Si tienes una idea en la cabeza, algunos ahorros y ganas de salir de tu burbuja, hazte un favor: saca el billete a Saigón.
El peor escenario es que te lleves una experiencia de tres pares de narices, te cures del ataque de un mono y vuelvas a casa con nuevos amigos, proyectos, habiendo aprendido a desenvolverte desde cero, a superar retos y a conocerte mejor a ti mismo.
Desde luego, es aprender a marcha acelerada. Y esta experiencia es solo parte de un viaje hacia lo siguiente que te pueda aportar la vida.
Tampoco parece un mal plan, ¿no?
Más sobre la escena del código en Vietnam:
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